¿Sabes qué es una selfie o autorretrato?

Hola ciberamigos, el día de hoy vamos a aprender a cuidar nuestros perfiles públicos e imagen en línea.

Sabías que…

La mayoría de los sitios de redes sociales pide a los usuarios que publiquen una foto y una pequeña biografía o lema personal para que el mundo lo vea.

Aunque las cuentas son privadas, usualmente los perfiles son visibles para todo el público.

Hace mucho tiempo existieron selfies que eran conocidos como “autorretratos”. Algunos ejemplos son los de artistas famosos como Van Gough o Frida Kahlo, quienes se compartieron a sí mismos a través de estas imágenes.

Observa detenidamente cada imagen y comenta con tu familia qué es lo que revela acerca del artista. Por ejemplo, cómo son sus ojos, cómo es su cabello o su peinado, cómo son sus gestos, si parece que está serio (a), triste o contento. Ahora, te preguntaré algo: ¿Cuál crees que es el propósito de una selfie? ¿Qué tan seguido te tomas fotos de ti mismo? ¿Por qué crees que las selfies se volvieron tan populares?

Sabías que…

En 2012, la revista Time reportó que la palabra selfie estaba entre las primeras diez de moda y que fue añadida al Oxford English Dictionary en 2013.

¡Pongamos en práctica lo aprendido!

Actividades

¿Alguna vez han juzgado a alguien que no conocían por su foto o selfie?

  • Sí 
  • No

Recuerda que…

Recuerda que, aunque tomar selfies puede ser muy divertido, es importante reflexionar acerca de lo que las imágenes que publicamos expresan a los demás. “Cómo” las compartimos y “con quién” también son consideraciones importantes.

Ahora te reto a diseñar tu propio “autorretrato-tipo-selfie.” Debes de ser súper creativo con los siguientes materiales:

  • Hojas blancas tamaño carta u oficio
  • Lápiz
  • Goma
  • Colores
  • Mucha imaginación y creatividad

¡No olvides compartir tu autorretrato en redes sociales con el hashtag #SummerCampAFM!

Con información de Cyberwise

¿Debes compartir o no debes compartir?

Bienvenidos nuevamente ciberamigos, hoy vamos a aprender cómo nuestras publicaciones en línea pueden impactar nuestra reputación o la de los demás.

¿Y tú qué harías?…

Si te encontraras con un extraño caminando en la calle jamás lo invitarías a tu casa y le enseñarías todo el álbum fotográfico de tu familia, mucho menos le darías una copia de las llaves.

De la misma manera debes actuar en línea, nunca debes compartir información con ningún extraño.

En el mundo del ciberespacio debemos ser muy cuidadosos de todo lo que compartimos en línea, ya que de lo contrario podemos dañar nuestra reputación digital o la de los demás, al momento de que decidimos compartir, publicar y etiquetar sin su consentimiento, lo que puede causar un impacto en su persona.

Analicemos juntos cada uno de los siguientes términos que se usan cuando compartimos información en línea:

Publicar

Cuando “publicas” algo estás publicando un mensaje o imagen en un foro en línea.

Viral

Cuando algo se vuelve “viral,” se vuelve popular muy rápido al ser compartido de persona en persona.

Red social

Las redes sociales te permiten generar interacción con otras personas, al crear y compartir contenido.

Etiquetar

Si tú o tu “amigo” etiqueta a alguien (o algo) en una publicación, ésta podrá ser visible para la audiencia que eliges (¡incluso para todo el mundo!), más los amigos de la persona (o cosa) etiquetada.

Subir

Cuando “subes” algo al Internet estás moviendo o copiando un archivo de una computadora o dispositivo a otro (¡o a muchos otros!).

¡Pongamos en práctica lo aprendido!

Actividades

Leamos juntos las anécdotas reales de algunos ciberamigos que comprometieron la reputación digital de los demás o la de ellos al etiquetar, publicar o compartir información personal en sitios de redes sociales.

¡Ayúdanos a contestar las preguntas correctamente!

Anécdota 1: Burlándose de Lucas

Lucas, de primer año de secundaria, está tratando de ser un guía de campamento en su pueblo y es el único niño de su grupo que lo hace. Está emocionado y orgulloso de este logro al igual que sus padres. De hecho, su mamá sube una foto a su propio sitio de redes sociales, etiqueta a Lucas y escribe: “Estoy muy contenta de Lucas por haber estado hoy en la brigada del Campamento y participar como Guía”. Algunos de los amigos de Lucas ven la publicación y creen que se ve chistoso con su sombrero, así que publican comentarios sarcásticos y alguno incluso hasta lo molesta comentando: “¡Amigo, te vi cuando caíste en el lodo en la prueba de salto!” Otros chicos ven la publicación y la comparten con sus amigos y seguidores.

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  1. ¿Quién es responsable de difundir la falsa información de que Lucas “se cayó” en su primera prueba de salto?
  2. ¿Crees que la gente que no conoce bien a Lucas va a saber que sus amigos solo lo estaban molestando? ¿Sí, no, por qué?
  3. Enlista algunas de las consecuencias de largo plazo que estas publicaciones podrían tener para Lucas.
  4. ¿Cómo podría haberse manejado esta situación de manera diferente?

Anécdota 2: Cuando las fotos no te favorecen

Anécdota 2: Cuando las fotos no te favorecen

A Romina le encanta publicar fotos de ella y de sus amigos en sitios de redes sociales. Sus amigos consideran que Romina se ve muy bonita en todas las fotos que publica, pero que el resto de ellos en general no, ya que aparecen con caras chistosas, salen desenfocados, sus sonrisa lucen mal o algo peor. Cuando los amigos de Romina le preguntan por qué subió las fotos así, ella siempre les contesta que no tiene idea de qué le están hablando. Enojados y frustrados, sus amigos deciden vengarse de Romina publicando toda una serie de fotos de ella que no le favorecen en sus propios sitios de redes sociales y etiquetándola. Romina se enoja y los acusa de ser muy «mala onda».

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  1. ¿Crees que Romina tiene derecho de publicar las fotos que quiera en sus propias cuentas de redes sociales? ¿Sí, no, por qué?
  2. ¿Por qué crees que los amigos de Romina estaban tan enojados por las fotos poco favorables que ella publicó?
  3. ¿Crees que los amigos de Romina actuaron de manera apropiada?
  4. Enlista algunas otras maneras en que los amigos de Romina podrían haber respondido.

Descarga el archivo que está en la imagen siguiente e imprímelo para complementar el ejercicio, escribiendo lo que no debes compartir en línea para cuidar tu reputación digital y la de los demás. Lo puedes colocar en un lugar visible para que lo tengas presente todos los días.

¡Haz clic en la imagen para descargar! 👇

Materiales:

  • Lápiz
  • Cuaderno

¡No olvides compartir tu póster en redes sociales con el hashtag #SummerCampAFM!

Con información de Cyberwise

La huella digital

Hola ciberamigos, hoy vamos a aprender qué es la huella digital.

¿Qué es una huella digital?

La huella digital es la estructura formada en la yema de nuestros dedos. Todos tenemos una huella diferente que sirve para identificarnos.

En el ciberespacio, de la misma manera que en el mundo real, todos tenemos una huella digital, la cual nos identifica y se construye a través del registro de nuestras actividades en línea, por ejemplo: publicar fotografías, comentar alguna publicación, enviar mensajes o visitar páginas web, por lo que debemos ser muy cuidadosos con nuestra reputación digital para que nuestra huella se forme de registros positivos y así no nos afecte en el futuro.

Una huella digital negativa es la que registra acciones que pueden afectar a otras personas o a nuestra reputación, por ejemplo, si creamos un “meme” y etiquetamos a otros para burlarnos.

Recuerden que al tener un buen comportamiento en línea les permitirá cuidar su historial y dejarán huellas bonitas.

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Seguramente te preguntarás dónde se registra tu huella digital…

¿Sabías que…?

En Internet, nuestra información es almacenada en una “nube”.

¿Qué es una nube?

La nube es un conjunto de servidores (¡computadoras muuuuy grandes!) que se encargan de procesar y almacenar la información de usuarios, por ejemplo: sus fotos, archivos, mensajes, publicaciones, comentarios, etc. Es decir, en ese grupo de super-computadoras se guardan todos los pedacitos de información de tu huella digital, por lo cual es muuuy  difícil que puedas modificarla y controlar lo que ahí está registrado.

¿Cómo funciona la nube?

Un ejemplo que nos ayudará a comprenderlo es cuando utilizas una red social como Facebook. Cuando envías un mensaje, publicas contenido o etiquetas a alguna persona, toda esa información se puede quedar almacenada en la nube, lo cual puede ser visible en algunos casos para todo el mundo. Por eso es muy importante que se guarden buenos registros de tu historia digital.

¿Qué información te gustaría que apareciera de tu persona dentro de 20 o 30 años?

¡Ahora pongamos en práctica todo lo aprendido!

Actividad

  • Mira el siguiente video con tus papás para aprender más acerca de la huella digital:
  • Complementa la siguiente tabla:
  • Con la ayuda de papá o mamá, plasma en una hoja blanca tu huella digital y la de tu familia pintando tus dedos con varios colores, será divertido 😊 #YoCuidoMiHuellaDigital
  • Utiliza tu creatividad y crea un póster representando tu historia digital con todas las cosas positivas que compartiste durante 10 años, por ejemplo: una publicación que hiciste en Facebook participando en competencias de deporte, un video que subiste a YouTube tocando un instrumento, cuando apareciste en una noticia en Google que habla de tu proyecto. ¡Tienes que ser muy creativo!

Materiales:

  • Hoja tamaño carta
  • Pintura lavable
  • Colores
  • Acuarelas
  • Mucha creatividad 😊

¡No olvides compartir tu póster en redes sociales con el hashtag #SummerCampAFM !

Con información de Cyberwise

El duende y los costalitos

Hola, ciberamigos. Hoy les voy a contar una pequeña historia:

Hace mucho tiempo, los abuelos de Lucas construyeron un cofre para guardar los costalitos donde guardaban las cosas importantes. Esto se había convertido en una tradición para la familia, generación tras generación. Así que cada integrante de la familia tenía que construir su propio cofre para resguardar los costalitos de cosas importantes.

Lucas era un pequeño muy travieso y preguntón; no tenía idea de por qué hacían cofres y se preguntaba por qué los cuidaban tanto y qué tenían esos costalitos. Un día, su mamá le encargo que construyera su cofre personal y les dio sus propios costalitos para que los guardara y los cuales nunca debía de compartir con nadie, mucho menos con los duendes que a veces merodeaban por la casa. Lucas dijo “sí”, moviendo la cabeza.

Al día siguiente, empezó a construir su cofre; consiguió la madera más bonita y los colores más brillantes y muchos pinceles. Cuando lo estaba haciendo, pasó un pequeño duende amarillo y entablaron un diálogo:  

—¿Qué haces pequeño? —le preguntó el duende.

—Un cofre personal —respondió Lucas.

—¿Para qué lo quieres? —el duende preguntó de nuevo.

—Voy a guardar algo muy valioso, pero nadie puede saber qué es —contestó Lucas.

—Yo te puedo ayudar, soy un experto en construir cofres y te aseguro que el tuyo será el más bonito de todos —le dijo el duende.

Lucas se emocionó y le dijo que sí, pero no le contó a su mamá ni a su papá que un duende le iba a ayudar a construir su cofre. En realidad, el duende solo quería robarse sus costalitos.

Para cuando terminaron de construir el cofre, el duende ya sabía la combinación del candado de su cofre y había tomado los costalitos sin avisarle.

Al día siguiente, alguien había robado todos los panes de chocolate de la panadería y mucha gente aseguraba que habían visto a Lucas saliendo de ahí con un enorme bolso.

Lucas llegó muy contento con su cofre a casa, pero todos lo miraban con asombro y se preguntaba qué pasaba.

Su mamá se acercó y le preguntó por qué había robado todos los panes de chocolate de la panadería del pueblo, ya que los vecinos lo habían visto salir corriendo de ahí.

Lucas lloró y lloró diciendo a su mamá que él nunca robaría esos panes por más que le gustara el chocolate.

Su mamá se quedó pensativa. —¿Lucas donde están tus costalitos? —le preguntó.

—En mi cofre mamá —y corrieron a asomarse, pero al abrir el cofre su sorpresa fue que los costalitos no estaban.

La mamá de Lucas se asustó mucho y gritó: —¡Alguien se robó tus costalitos!, ¿qué hiciste con ellos?

Lucas se quedó pensativo, agachando la cabeza y pidiendo disculpas. Le contó a su mamá que un duende amarillo se había ofrecido muy cortésmente a construir su cofre para que fuera el más bonito, y nunca se imaginó que solo era para robarse sus costalitos.

Su mamá lo abrazó y creyó todo lo que le contó Lucas, ella le dijo: —Hijo, es importante que nunca hables con desconocidos y mucho menos con los duendes amarillos; a ellos les interesa robar los costalitos porque ahí guardamos la identidad de cada uno de nosotros y si ellos la roban, se pueden hacer pasar por cualquiera. Eso fue lo que pasó en la panadería: el duende ocupó tus costalitos y robó los panes de chocolate ocupando tu personalidad.

El duende fue castigado y pasó un largo tiempo en un calabozo. Lucas aprendió la lección y jamás volvió a compartir sus cosas con ningún extraño. Todos los viernes compraba panecillos de chocolate para compartir en familia y así, vivió seguro por siempre.

¿Qué les pareció? ¿Cuáles fueron las lecciones aprendidas?

¡Les dejo algunos consejos ciberamigos!

  1. Nunca compartas tu cofre con los costalitos de tu información personal como: nombre completo, dirección contraseñas o correo electrónico.
  2. Jamás aceptes regalos de ningún duende amarillo, se les llama extraños.
  3. Si alguien te contacta y te dice que no le digas a nadie, avisa inmediatamente a tus padres porque eso ¡no está bien!, y seguramente te meterá en problemas.
  4. No ocultes nada a tus padres, nada; recuerda que ellos son los únicos que podrán ayudarte cuando estés metido en algún problema.
  5. Utiliza responsablemente tus dispositivos, son como tu cofre.

Por Lupita Mejía

Qué datos de nuestros hijos tiene internet y cómo pueden perjudicarles en el futuro

Con información de BBC News

Hasta hace algunos años, quizá una década, las preocupaciones que tenían los padres cuando sus hijos llegaban a la edad adolescente, aparte de cuestiones relacionadas con los estudios, se centraban en cosas como el primer consumo de alcohol, el coqueteo con las drogas, los riesgos ante un sexo sin protección, peleas nocturnas tras una noche de fiesta, etc.

Hoy día, sin duda, esto nos sigue sonando a todos los que somos padres y madres de adolescentes y jóvenes, pero con una salvedad, la preocupación, si cabe, es aún mayor.

¿Por qué? ¿Se emborrachan más? ¿Se drogan más? ¿Se pelean más?
La respuesta es no.

Todo con el smartphone

El problema es que ahora tienen la costumbre de documentarlo todo con sus teléfono móviles, tanto lo bueno como lo malo.

Así, aquello que antiguamente hubiera podido quedarse en una «mala noche», hoy les puede acompañar por el resto de sus días.

Sí, es lo que conocemos como huella digital.

Y como nos confirma el estudio que realizó empantallados.com, justo eso, la sobreexposición en internet, es la máxima preocupación que las familias tienen en la actualidad, por encima del uso abusivo u otros riesgos como el ciberbullying o el grooming.

Y tiene todo el sentido, ya que hacer un uso no seguro o problemático de internet o redes sociales es lo que puede traer como consecuencia el resto de peligros asociados a las nuevas tecnologías. Sabemos que WhatsApp, Instagram y Youtube son las aplicaciones que más utilizan los adolescentes y jóvenes. Pero también sabemos que del 98% de los que con 15 años navega por internet solo un tercio lo hace de manera no problemática.

Supervisar el rastro personal de los hijos

Si, además, pensamos que, como nos confirman un 6 % de los padres, les compraron los dispositivos cuando tenían entre 11 y 12 años, la necesidad de supervisar y controlar a esas edades el rastro personal que puedan ir dejando por la red es muy necesario. Pero, como dijo Voltaire, «comencemos aclarando los términos».

¿Qué entendemos por huella digital?

Se trataría de todos los rastros que dejamos al navegar por internet: los comentarios que hacemos en las redes sociales, fotografías o vídeos que subimos a las plataformas, los likes en las publicaciones, las descargas de apps, llamadas de Skype, uso de mensajería instantánea, registros de correo electrónico…

En definitiva, un historial online que, potencialmente, puede ser visto por otras personas o almacenado en una base de datos.

El rastro indirecto

También tenemos que saber que la manera en que funcionan los dispositivos móviles actualmente hace que generen una huella digital más indiscreta. Los smartphones reducen la capacidad de los usuarios de conectarse de forma anónima, ya que son los desarrolladores quienes tienen todo el control de la información que se envía a otros servicios o terminales.
Es más, muchas veces los servicios de localización están habilitados por defecto, o se incluyen en un conjunto de permisos que se solicitan al usuario al instalar la aplicación, por lo que podríamos ser geolocalizados al momento por cualquier persona.

Además de esto, están los llamados metadatos que vienen implícitos en las fotografías y vídeos que tomamos con nuestros dispositivos. Por ellos se sabe información como a qué hora fue tomada la imagen, en qué fecha, con qué teléfono y en qué ubicación.

Y, dicho esto, llega el momento «crisis»: ¿podría cualquier persona con unos mínimos conocimientos informáticos (sin tener que ser un ciberdelincuente, vaya) sacar esta información de nuestro contenido en redes sociales, blogs o foros, que previamente se hubiera descargado a su ordenador? La respuesta es sí y no. O depende.

Quién conserva los metadatos

Como nos confirma Javier Solueta, experto en ciberseguridad y análisis de riesgos para empresas, hay plataformas como Facebook, Instagram o Twitter que cuidan más la privacidad de sus usuarios y borran los metadatos de las fotografías y vídeos antes de ser publicados en sus perfiles.

Aunque sí guardan esa información, ojo, para poder «mejorar sus servicios y desarrollar otros».

Pero otras, como Flickr o Tumblr, o incluso el propio Google, no, ya que no alteran los archivos y conservan todos los metadatos.

Pero los metadatos no solo se encuentran en fotografías o vídeos, sino que están presentes en cualquier tipo de archivo digital, incluidos los textos o los PDFs.

Esto supone que a la hora de pensar en cuidar nuestra huella digital y posibles crisis de reputación que nos puedan causar, también tendríamos que pensar en cualquier contenido que subamos a la red.

En el caso de ordenadores o portátiles, todo es mucho más sencillo, ya que podemos navegar en privado o borrar cookies, eliminando todo rastro de nuestra huella online, salvo por los contenidos o archivos que subamos a las plataformas.

Hábitos de «higiene» en ciberseguridad

Por todo esto, se hace más que necesario desarrollar hábitos de «higiene» básica en el campo de la ciberseguridad.

Y esto es algo que debemos aprender en casa y desarrollar los adultos, para luego poder educar en digital a nuestros hijos:

  • No quedarnos con las configuraciones por defecto o preconfiguradas de apps y plataformas en las que nos demos de alta, sino personalizarlas según nuestras necesidades.
  • Leernos las políticas de privacidad antes de aceptarlas (¡Sí, de verdad que se puede!).
  • Utilizar diferentes correos, uno para los temas profesionales o personales, y otro para las compras online o configuraciones de redes sociales.
  • Usar una tarjeta de prepago para los eCommerce o una tarjeta de crédito distinta a la utilizada normalmente.
  • Utilizar contraseñas robustas de bloqueo de los dispositivos y de acceso a las aplicaciones o cuentas personales, y, si es posible, utilizar también la verificación en dos pasos.
  • Mantener los dispositivos siempre actualizados y con sistemas antivirus.

Novedades y actualizaciones

Porque, aunque siempre podamos clamar a Google esgrimiendo nuestro «derecho al olvido», hemos de saber que, en España, de las 249.564 solicitudes o peticiones de retirada de URL o 76.947 de borrado recibidas, tan solo se ha llevado a cabo un 44,6 %.

Facebook, Twitter y Youtube están entre los dominios de la mayoría de las URL que han quitado de la «búsqueda» de Google.

Así que, como si de una enfermedad se tratase, ¡más vale prevenir que curar!

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