Cuando un estudiante quebranta la línea de la información confidencial de la escuela

A lo largo de mi labor como docente me he topado con muchos cambios en los aspectos tecnológicos. Al ver interactuar a mis alumnos con la tecnología, me doy cuenta de que son por completo “niños digitales”, ya que a la mayoría les encanta investigar miles de cosas en el mundo del internet y es que, como es un mundo sin candados, pueden navegar accediendo de manera libre a todo tipo de información que va desde una simple imagen, videos, contenidos hasta tutoriales para realizar cualquier cosa que ni te imaginabas; y es ahí donde quiero hacer una pausa. Las herramientas tecnológicas pueden ser un arma de dos filos si no se emplean correctamente. Muchos de mis alumnos se han quejado de ciberacoso, de ciberbullying, de grooming y hasta de robo de identidad porque alguien clonó sus cuentas y manchó su reputación digital. Esto es común en las escuelas, ya que muchos niños, niñas y adolescentes se sienten empoderados detrás de una computadora y se sienten capaces de intimidar a otro compañero.

Sabemos que la gran mayoría de las escuelas ya están utilizando las plataformas digitales; en primera instancia, para resguardar información confidencial de índole personal de alumnos e incluso, de las familias, con la finalidad de tener una mejor comunicación con la comunidad educativa. Como parte de esta herramienta de trabajo se asignan a los alumnos cuentas de usuario y contraseñas con el fin de interactuar sobre temas relacionados con trabajos escolares, eventos y tareas. Pero, ¿qué pasa cuando algún estudiante quebranta esa delgada línea del respeto de la información de otro usuario y llega a hackear la cuenta de alguno de sus amigos o compañeros de clase? ¿Tiene la escuela los candados necesarios? ¿Cómo los instruye en el uso adecuado de sus plataformas? ¿Cómo detectan la raíz del incidente? Es una responsabilidad muy importante porque estamos hablando del manejo de información privada, que en cualquier momento puede ser vulnerable y de que alguien más pueda usurpar identidades o modificar información que mancharía la huella digital de uno o más usuarios.

Prácticamente, la tecnología y sus herramientas siempre están a la vuelta de la esquina y nosotros como docentes debemos concientizar a nuestros alumnos a que las usen de manera responsable y segura, y hacerles ver también que cualquier acción afectará su historial digital y conductual, y es ahí donde ellos deben hacerse responsables de sus actos. No dejemos de lado el seguir infundiendo valores, créeme que por más avanzada que esté la tecnología, si un alumno cuenta con valores desde casa tendrá la capacidad de diferenciar lo correcto de lo incorrecto y de actuar en consecuencia, aunque nadie lo esté observando.

Consejos prácticos:

  • Si tu alumno es víctima de “ciberacoso” escolar, escúchalo y canalízalo con las autoridades y especialistas pertinentes.
  • Indícale que las contraseñas son únicas y que no se comparten ni con el mejor amigo.
  • Supervisa dentro de tu área que ocupen la plataforma digital correctamente.
  • Comunica a los padres de familia que sigan fomentado en casa el uso responsable de dispositivos que manejen sus hijos.
  • Comunica a tus alumnos que nadie los puede amenazar, acosar o extorsionar físicamente ni de manera digital; tienen que reportarlo.
  • Observa si tu alumno tiene algún cambio de comportamiento o si se aísla de los demás; acércate y platica con él.
  • Fomenta el respeto físico y digital.

Mantengamos un clima escolar libre de ciberviolencia fomentando el respeto digital.

Por Lupita Mejía

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