Yo, Ciberagente

En Capa8 somos conscientes de los retos y amenazas actuales a los que toda persona y organización está expuesta. Ante ello, nuestra misión es la de generar conciencia y difundir recomendaciones y estrategias necesarias para ayudar a que toda entidad e individuo tengan la capacidad de proteger a su persona, familia y organización de las principales amenazas de ciberseguridad; comprometidos con nuestra misión, te presentamos una serie de artículos enfocados a lo que creemos que es la «capa» más importante en la cadena de seguridad de la información: las personas.

Durante los nueve capítulos de esta serie, vamos a compartir contigo un viaje por el fascinante mundo de la ciberseguridad. Iniciaremos nuestro viaje con una vista al maravilloso mundo de los avances tecnológicos que hoy disfrutamos; te compartiremos información sobre los hackers: quiénes son y cuáles son sus motivaciones; quiénes han sido los más famosos y cómo sus actividades han influenciado nuestra vida. Después, continuaremos con seis capítulos en los que compartiremos cuáles son los principales riesgos y amenazas, así como las diferentes técnicas y herramientas que los hackers han desarrollado para el logro de sus objetivos: qué son, cómo funcionan y cuáles son las más famosas y cómo podemos prevenirla desde nuestra trinchera. En nuestro capítulo final, examinamos toda la serie enfatizando recomendaciones para cuidar nuestro entorno desde el hogar, desde la escuela, desde el trabajo, en la comunidad y principalmente cuidar nuestra persona y nuestras familias.

Introducción

Parte 1: La tecnología en mi vida online
Somos la especie terrestre que ha desarrollado, como ninguna otra, la habilidad para modificar nuestro entorno, desde los primeros hombres hasta nuestros tiempos hemos creado las herramientas que facilitan nuestras tareas, desde dominar el fuego y crear la rueda hasta máquinas interestelares que hoy día surcan el infinito espacio; imagino a Verne, Asimov, Wells, Orwells, Wiliams Gibson y su “Neuromante” y tantos otros asintiendo su cabeza en señal de estar diciendo “Lo sabía”.

Esta habilidad es parte de nuestra naturaleza, está en nuestro ADN independientemente de la raza, género, credo, estatus, etc. Y es justo esta habilidad que hoy nos tiene creando, experimentando y disfrutando nuevos inventos día a día que nos facilitan la vida. ¡Tenemos Internet!. Tenemos un sinnúmero de dispositivos inteligentes: desde teléfonos, televisores, refrigeradores hasta asistentes virtuales que nos ayudan en la vida diaria. Tenemos también un sinfín de aplicaciones, redes sociales, videojuegos, autos conectados, etc. ¿ Te has imaginado un día sin ellos? Incluso, tenemos herramientas de uso médico, industrial, nuclear, aeronáutico, como las que hasta hace poco solo veíamos en películas como Minority Report, Total Recall y, un poco más atrás, en A Space Odyssey. En síntesis, somos la especie a quien nada detiene, ambiciosa, incansable, visionaria y, para bien y para mal, la más influyente.

Así pues, la tecnología está en cada rincón de nuestra vida, respira y palpita a ritmo cardiaco, desde que nos levantamos, mientras nos alimentamos, cuando nos transportamos, mientras trabajamos y hasta cuando dormimos; la tecnología ha estado, está y seguirá estando en toda nuestra vida, incluso más allá de ésta. Es una realidad. En nuestro afán de absorber la tecnología, involucramos todos los sentidos para aprender a dominarlas y aprovechar al máximo su beneficio. Sin embargo, paradójicamente, al hacerlo dejamos algo de lado que también es característico de nuestra especie: ¡La conciencia!

Y, ¿qué es la conciencia? En esencia, sin pretender ser un experto en etimología, según la RAE (Real Academia Española), la Conciencia es la “capacidad del ser humano de reconocer la realidad circundante y de relacionarse con ella”. Teniendo en mente esta definición como premisa, creemos que desafortunadamente, al vivir en un entorno muy tecnificado, en donde una de las virtudes es “vivir conectado, la gran mayoría de las personas no somos conscientes de lo que esto implica, pues al disfrutar de los beneficios de vivir on line desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, es muy frecuente que no conozcamos los riesgos y amenazas que se encuentran latentes en el ciberespacio. Sin embargo, la realidad es muy dura: existe una alta probabilidad de que seamos víctima de ello. Cifras recientes emitidas por organizaciones globales expertas en la materia mencionan que “más del 99% de los ciberataques dirigidos dependen de la interacción humana para tener éxito”; y en el ámbito industrial no es diferente, pues los errores humanos causan el 52% de los incidentes de ciberseguridad en este tipo de redes (Redes industriales). Aunado a esto, ante la irrupción en escena del Internet de las cosas (IoT), la perspectiva sobre el incremento de ciberataques no es nada alentadora.

Como lo dije con anterioridad, somos la especie, para bien o para mal, más influyente del entorno, y como en todo, aquí también está la dualidad: es decir, por un lado, hay muchas personas en todo el mundo desarrollando tecnología que nos facilita la vida (desde el entretenimiento, avances científicos, médicos, industriales, hasta avances para el hogar y tantos otros) y en el otro extremo, también hay personas en todo el mundo que busca obtener ganancias a costa de debilidades y vulnerabilidades tanto de las personas como de las nuevas tecnologías. Los hackers o como actualmente se les llaman “cibercriminales” son una realidad. Ellos han desarrollado herramientas igual de poderosas que pueden poner en riesgo al planeta por ejemplo, vulnerando infraestructura nuclear. Ya pasó en años anteriores y también pasó que un ciber criminal fue capaz de sustraer información confidencial de organismos e institutos tanto públicos y privados para buscar obtener alguna ganancia de ello, en especial monetaria. Tal vez estás pensando “yo soy una persona común y es difícil que sea el objetivo de un cibercriminal, pues mi información no tiene mucho valor”, desafortunadamente mi estimado lector, eso es una falacia.
En nuestro próximo capítulo hablaremos de los hackers, piratas informáticos, ciberdelincuentes o cibercriminales entre otros sinónimos con los que hoy se conocen a las personas cuya actividad en la red es explotar las vulnerabilidades de todo tipo de entidades con el fin de obtener un beneficio, y que no necesariamente es monetario.

Eleazar Cruz
Consultor en Ciberseguridad Estratégica

Fuentes:

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