Uno de cada 4 adolescentes ve material sexual inapropiado antes de los 13 años

Con información de Excelsior

Y el primer acceso se adelanta a los 8 años, según el estudio ‘Nueva pornografía y cambios en las relaciones interpersonales’, presentado este lunes en Madrid

Al menos uno de cada cuatro varones se ha iniciado en el consumo de contenidos pornográficos en Internet antes de los 13 años y el primer acceso se adelanta a los 8 años, principalmente por la «familiaridad» con las pantallas y el fácil acceso a la tecnología móvil.

Esta es una de las conclusiones principales del estudio ‘Nueva pornografía y cambios en las relaciones interpersonales‘, presentado este lunes en Madrid y elaborado por la Red Jóvenes e Inclusión Social y la Universitat de Illes Baleares en base a casi 2.500 encuestas a jóvenes de entre 16 y 29 años.

Tal y como revela el informe, la edad media de inicio en el consumo de pornografía son los 14 años entre los adolescentes hombres, y de 16 años en el caso de las mujeres. En concreto, un 75,8% de ellos empiezan a consumir pornografía antes de los 16 años, mientras que un 35,5% de ellas lo hace antes de esa edad.

La edad media se está adelantando por el acceso a la tecnología móvil», ha explicado el coautor de la investigación Lluís Ballester. El doctor universitario ha precisado que la primera visualización de pornografía a los 8 años -tanto niños como niñas- se debe a que el ‘nuevo porno’ «se cuela en Internet».

En cualquier caso, el patrón de «búsqueda activa» de ese tipo de contenidos es más frecuente en los hombres, ya que el 33,1% busca pornografía y el 62,4% se deja ayudar por los amigos. En el caso de las mujeres, el 34,7% confiesa que la encuentra sin buscarla y el 17,4% la localiza de forma activa.

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Esto es lo que los videojuegos violentos pueden causar en los niños

Con información de Excelsior Hacker

Los resultados de un ensayo clínico aleatorizado realizado en un laboratorio de la Universidad Estatal de Ohio, en Estados Unidos, revelan que los niños expuestos a videojuegos violentos tienen más probabilidades de participar en comportamientos de riesgo con armas reales.

Se asignaron a parejas de niños (de 8 a 12 años) a una de tres versiones del popular videojuego ‘Minecraft’ (un niño jugaba mientras el otro miraba): (1) violento con armas de fuego utilizados para matar monstruos, (2) violento con espadas utilizadas para matar monstruos o (3) no violentos sin armas o monstruos.

Después de 20 minutos de juego, los niños jugaban con otros juguetes en otra habitación que incluía un armario con dos pistolas desactivadas. El análisis del estudio incluyó a 220 niños (con una edad promedio de 10 años) que encontraron un arma mientras jugaban.

Casi el 62 por ciento de los 76 niños que jugaban al videojuego con violencia con armas de fuego tocaron una pistola; aproximadamente el 57 por ciento de los 74 niños que jugaron al juego con la violencia con la espada tocó una pistola, y el 44 por ciento de los 70 niños que jugaron la versión no violenta tocó una pistola, aunque las diferencias entre los grupos no fueron significativas.

Los niños expuestos a versiones violentas del videojuego tenían más probabilidades de participar en el comportamiento peligroso de apretar el gatillo hacia ellos mismos o hacia su compañero que los niños expuestos a la versión no violenta. Las versiones violentas con armas y espadas fueron significativas incluso después de considerar otros factores atenuantes (sexo, edad, rasgos de agresividad, exposición a medios violentos, actitudes hacia las armas, presencia de armas de fuego en el hogar, interés en las armas de fuego y si el niño había seguido un curso de seguridad sobre armas de fuego).

Los otros resultados (el tiempo dedicado a sostener un arma y los disparos totales) no fueron estadísticamente significativos. El consumo de medios violentos sobre el que informaron los propios participantes también presentaba un riesgo de apretar el gatillo, tanto hacia sí mismos como hacia el compañero.

El estudio está limitado por el entorno artificial de un laboratorio universitario y ‘Minecraft’ no es un juego muy violento, sin sangre o gore (los investigadores no podrían exponer éticamente a los niños a un juego más violento e inadecuado para la edad). Los autores alientan a los propietarios de armas a asegurar sus armas de fuego y reducir la exposición de los niños a los videojuegos violentos.

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2 años es más del doble desde 1997, según estudio

Con información de CNN

El tiempo frente a la pantalla se ha duplicado con creces para los niños menores de 2 años desde 1997, según un estudio publicado el lunes en la revista JAMA Pediatrics. El tiempo que se pasa frente a un televisor ha sido el estímulo principal a pesar del cambio en el panorama de la pantalla.

Investigadores utilizaron datos de diarios de padres recolectados previamente por el Suplemento de Desarrollo Infantil del Panel de Estudio de Dinámicas de Ingreso, en la Universidad de Michigan, para los cuales el primer año disponible fue 1997 y el último fue 2014.

Para niños menores de dos años, el tiempo de pantalla diario pasó de 1,32 horas en 1997 a 3,05 horas en 2014, mientras que la televisión representó más de 2½ horas de pantalla en 2014, comparado con media hora en 1997. Para los niños de tres a cinco años, el tiempo de pantalla promedió 2,47 horas en 1997 y no cambió de manera significativa en 2014, pero la televisión también representó la mayor parte del tiempo de pantalla; pasar de poco más de una hora en 1997 a más de dos horas en 2014. El aumento del tiempo frente a una televisión se produce a pesar del panorama cambiante de pantallas electrónicas disponibles para niños.

Weiwei Chen, autora principal del estudio y profesora asistente del Departamento de Política y Gestión de Salud de la Universidad Internacional de Florida, explica que como economista de salud y madre, quería entender cuánto tiempo pasan los niños en las pantallas.

“Tengo curiosidad como padre, así como también como investigador, para comprender cuánto tiempo pasan nuestros hijos hoy en día en teléfonos inteligentes, iPads, televisión y todo tipo de pantallas”, dijo Chen.

Chen explica que en 1997, el tiempo de pantalla se definió como tiempo de televisión, videojuegos y computadoras. Para 2014, sin embargo, el tiempo de pantalla también incluía teléfonos celulares, tabletas, lectores electrónicos y dispositivos de aprendizaje. Cinco años más tarde, la lista de dispositivos es incluso más larga, y los datos utilizados en el estudio podrían ser anticuados.

La doctora Wendy Sue Swanson, pediatra general y directora de innovación digital del Hospital Pediátrico de Seattle, dice que no le sorprende el aumento del tiempo frente al televisor debido a las exigencias de la crianza moderna, pero de todos modos le preocupa.

“Cuando estamos ocupados y trabajamos en un par de empleos o estamos abrumados o somos padres solteros, el televisor es muy efectivo para captar la atención de nuestros hijos y hacer la convivencia en el hogar más fácil”, dijo Swanson.

No todas las pantallas fueron hechas igual

Swanson, que no participó en el estudio, se preocupa de que los lectores electrónicos y los dispositivos de aprendizaje estén en la misma categoría que otras pantallas.

“Quiero que se piense de manera diferente”, dijo. “Cuando miro a mis propios hijos interactuar con iPads, televisores y tabletas frente a un e-reader, creo que son dispositivos diferentes, y no quiero que sean agrupados”.

Swanson también explica que, además de tener en cuenta el tiempo total de la pantalla, debemos considerar el contenido.

“La programación ha mejorado cada vez más para captar la atención de nuestros niños”, dijo. “Y aunque esto es provocativo y convincente para sus mentes, también los prepara para esta expectativa de que el mundo se mueva a un cierto ritmo, y sabemos que no”.

Swanson se refiere a las caricaturas cada vez más coloridas y rápidas que conforman la mayoría de los programas de video, juegos y aplicaciones para niños.

Tiempo de pantalla y desarrollo del cerebro

El tiempo de pantalla excesivo temprano en la vida se ha asociado con retrasos cognitivos, del lenguaje y emocionales, probablemente porque el tiempo de pantalla disminuye el tiempo que los niños pasan interactuando con los padres.

El exceso de tiempo en la pantalla también se ha relacionado con un mayor riesgo de obesidad y trastornos del sueño en los niños.

Debido a esto, en 2016 la Academia Estadounidense de Pediatría recomendó evitar las pantallas por completo en niños menores de 18 meses, viendo únicamente programación de alta calidad y observación conjunta entre 18 meses y 2 años, y limitando el tiempo de pantalla a una hora por día para niños de 2 a 5 años.

“Mientras se desarrolla el cerebro de un niño, particularmente en los primeros dos o tres años de vida, el cerebro está haciendo conexiones novedosas y locas. Es cableado y cableado”, dijo Swanson.

Es en estas edades tempranas donde es más importante que a los niños se les permita jugar creativamente y que los padres interactúen con ellos a un ritmo apropiado para su etapa de desarrollo, dijo.

Encontrando un equilibrio

Por muy importante que sea limitar el tiempo de pantalla, Swanson también es realista acerca de las expectativas puestas en los padres de hoy en día.

“Con comprensión y empatía decimos que tiene sentido que la gente haga esto”, dijo Swanson. “No lo hacen por ideas maliciosas, perjudiciales o negligencias. Lo hacen porque es una solución fácil para una situación compleja: un niño frustrado, hambriento y cansado, y un padre frustrado, hambriento y cansado”.

Los padres con más tensión pueden depender más del televisor para ayudarse en el cuidado de los niños. En el nuevo estudio, los padres de los niños que pasaron la mayor parte del tiempo frente a las pantallas tenían más probabilidades de pertenecer a entornos socioeconómicos más bajos.

Al darse cuenta de que el tiempo de pantalla debe ser visto en el contexto de si las familias tienen suficiente apoyo y cuidado infantil apropiado, Swanson insta a las familias a limitar el tiempo de pantalla tanto como puedan.

“Entiendo por qué lo haces. Yo también lo hago”, dijo Swanson. “Pero todos nosotros tenemos que trabajar muy duro para darnos cuenta de que es una solución súper fácil y la forma más dura podría ser mejor y, al final, podría ser más beneficiosa”.

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¿Cómo saber si tu hijo es rehén de las nuevas tecnologías?

Con información de Excelsior Hacker

Te presentamos las nueve conductas que te pueden ayudar a saber si tu hijo es adicto a la tecnología, según especialistas

Las nuevas tecnologías llegan para quedarse y es que tenemos la suerte de que nos facilitan muchos aspectos de nuestro día a día, pero siempre que hagamos un buen uso de ellas. Eso sí, el problema llega cuando éstas se convierten en un fin y no en un medio. De hecho, desde 2018 el Ministerio de Sanidad de España incluyó por primera vez a las nuevas tecnologías dentro del Plan Nacional de Adicciones.

En este sentido, los expertos advierten de que es necesario distinguir entre un uso irresponsable y una ‘adicción comportamental’, que responde a los mismos parámetros que las adicciones a las sustancias: necesidad cada vez más de consumo para obtener la satisfacción, agresividad en abstinencia, alteración de los hábitos de sueño y de la alimentación, y aislamiento y pérdida de vida familiar, profesional y educativa.

Así lo advierte Óscar González, profesor de Educación Primaria, premio Magisterio 2013 y asesor educativo en ‘Tus hijos y las nuevas tecnologías’ (Amat Editorial), quien apunta también a un estudio de Echeburúa y Corral de 2009, que hace referencia a que los síntomas que podrían ser considerados indicativos de posibles problemas de adicción son: el alivio que genera el uso de determinados dispositivos tecnológicos; malestar si no pueden utilizarse; fracaso en el intento de control de uso; dificultad para desconectarse; y mayor dedicación del tiempo previsto.

Igualmente, menciona que los estudios científicos han constatado que el uso de videojuegos hace que el cerebro libere dopamina, una de las ‘hormonas del placer’, que estimula el sistema de recompensa del cerebro. De hecho, indica que el doctor Peter Whybrow, director del departamento de Neurociencia de la Universidad de California, define los dispositivos de pantalla como ‘cocaína electrónica’.

A su vez, rescata un estudio de la Universidad de Michigan, publicado en la American Psychological Association, que destaca que es más importante el saber cómo emplean los menores los dispositivos como los smartphones o las tabletas, que el tiempo que pasan frente a ellos. «Esto es determinante a la hora de establecer los problemas emocionales y sociales relacionados con su uso», aclara el trabajo.

Así, el especialista apunta a las 9 conductas que te pueden ayudar a saber si tu hijo es adicto a la tecnología:

  1. No tiene control. Para el niño es muy difícil parar de usar los dispositivos.
  2. Ha perdido el interés por todo lo demás. Parece que tu hijo sólo se siente motivado por las nuevas tecnologías.
  3. Sólo piensa en una cosa. Parece que el pequeño sólo piensa en sus dispositivos y en qué hacer con ellos.
  4. Su comportamiento interfiere con las relaciones de familia. Su exposición a las pantallas interfiere con las actividades cotidianas con su familia.
  5. Produce conflicto y peleas. Las relaciones entre los miembros de la familia y él pueden ser muy difíciles.
  6. No usar su tableta le provoca frustración. Si no usa sus dispositivos, lo pasa mal.
  7. Pasa cada vez más tiempo delante de una pantalla.
  8. Miente para usar los dispositivos
  9. Cuando tiene un mal día, los dispositivos parecen ser lo único que le ayuda a sentirse mejor.

Si descubres que tu hijo hace un uso excesivo de las nuevas tecnologías, González recomienda:

  1. Gestionar de manera adecuada el tiempo, tanto de conexión como de otras actividades.
  2. Respetar los horarios (sobre todo de sueño y el descanso)
  3. No utilizar los dispositivos mientras están realizando las tareas escolares (nada de redes sociales ni de WhatsApp).
  4. Fomentar las relaciones sociales ‘cara a cara’ más allá del mundo virtual.
  5. Lo más importante: «Educar con nuestro ejemplo. Si quieres que tus hijos aprendan, debemos trabajarnos a nosotros mismos y ser coherentes entre lo que les pedimos a ellos y hacemos nosotros
  6. ¿Quieres que se desconecten? ¡Desconecta tú también!».

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Qué es la generación Alfa, la primera que será 100% digital

Con información de BBC News

Si nos parece que nadie puede saber más de tecnología que los ‘millennials’ y la generación Z… estamos muy equivocados.

Llegó la hora de darle la bienvenida a la generación Alfa, la primera que es nativa digital al 100%.

Hacer cortes generacionales no es una ciencia exacta. Sin embargo, según un análisis de 2018 del centro de estudios Pew Research Center, analizar las generaciones ofrece «una manera de entender cómo los acontecimientos globales y los cambios tecnológicos, económicos y sociales interactúan para definir la forma en que la gente ve el mundo».
Y está claro cómo ve el mundo la próxima generación: a través de una pantalla.

¿Quiénes son?

Después de la Generación Z, se nos acabaron las letras del alfabeto latino, pero no se preocupen: nos quedan, todavía, todas las del alfabeto griego.
Y la próxima generación, formada por los hijos de los millennials, es la Alfa.

«Antes las generaciones se definían a partir de sucesos históricos o sociales importantes. Hoy se delimitan por el uso de determinada tecnología», le explica a BBC Mundo el uruguayo Roberto Balaguer, psicólogo, docente, escritor y experto en el uso -y abuso- de las redes sociales.

Joe Nellis, profesor de economía global de la escuela de negocios Cranfield de Reino Unido, concuerda con él: «La generación Alfa está formada por los niños nacidos desde 2010, el año en que Apple lanzó por primera vez el iPad».

Después de los ‘baby boomers’ llegó la generación X (nacidos entre 1965 y 1979). Crecieron oyendo hablar de dispositivos electrónicos, pero la tecnología les resulta todavía algo ajeno.
Luego tuvimos a la generación Y, los famosos ‘millennials’ (nacidos entre 1980 y 1993), caracterizados por un mayor uso y familiaridad con las comunicaciones, los medios de comunicación y las tecnologías digitales.
Y finalmente vino la generación Z (nacidos entre 1994 y 2010). Sus miembros utilizan internet desde muy jóvenes y se sienten cómodos con la tecnología y el mundo digital.

Sin embargo, ninguna de estas generaciones será comparable a nivel digital con los Alfa, que, como contraparte, serán la primera a la que le serán ajenos muchos aspectos del mundo analógico.
Nellis explica que, mientras que el resto de las generaciones todavía están aprendiendo a adaptarse a un mundo digital, estos niños representan «la primera generación digital».
Balaguer, por su parte, destaca que el concepto de generación se va acortando cada vez más.
«Lo que antes llevaba 25 años construir y definir, hoy se ha reducido a una década. Eso da cuenta de los cambios permanentes a los que estamos sometidos como cultura», asegura.

Los hijos de los ‘millennials’

Según las estimaciones de los expertos, cada semana nacen más de 2,5 millones de Alfa en todo el mundo.
Eso significa que para 2025, cuando según los expertos nacerán los últimos miembros de esta generación, podrían ser más de 2.000 millones.
«La gran mayoría nacerán en mercados emergentes y países en desarrollo, y es probable que tengan mejores perspectivas que sus padres y abuelos a medida que mejoren los niveles de vida en los próximos años», afirma Nellis.

El entorno de los Alfa, empezando por sus padres, está constantemente conectado a celulares y a internet.
Así, la tecnología es una extensión de su manera de conocer el mundo.
«Los Alfa están criados en familias en las que los roles parentales tradicionales están más desdibujados que décadas atrás, en las que las tareas se comparten como nunca antes y en las que el balance trabajo-vida se cuida como en ninguna generación anterior», dice Balaguer.

El futuro que les espera

¿Vivirán los Alfa mejor que sus padres?
El profesor Nellis cree que sí.
«Creo que la generación Alfa vivirá mejor que sus padres no solo en términos de ingresos sino también en términos de calidad de vida entendida como tener más capacidad de elección, más oportunidades de educación, más cuidado hacia los otros, etc».
Sin embargo, Balaguer no lo tiene tan claro.
«Han tenido más atención que generaciones anteriores, más presencia paterna, pero también sus vidas están muy atravesadas por la tecnología omnipresente y tienen padres más extendidos hacia afuera, conectados por defecto, y eso claramente es una limitante para la disponibilidad emocional y la calidad de la atención», asegura.

Y añade: «Son niños que en general tienen menos interacción a través de historias narrativas y menos intercambio de lenguaje, lo que provoca que haya más patologías de lenguaje que una década atrás, así como mayor incidencia de trastornos oftalmológicos y déficit atencional».
Si su característica principal es su dominio del mundo digital, ¿tendrán problemas cuando tengan que enfrentarse a una situación analógica?
«El mundo analógico está cada vez menos presente en nuestras vidas. Los padres quieren ‘más barro y menos pantalla’, pero al mismo tiempo pasan mucho tiempo frente a sus smartphones y modelan con su ejemplo», asegura Balaguer.
Y añade: «Hoy esta generación Alfa genera muchos diálogos en los grupos de WhatsApp pero tiene más accidentes domésticos que la generación anterior, por lo que muchos hablan de una generación de padres distraídos mirando sus pantallas más que a sus bebes o a sus bebes por detrás de la pantalla».
En cuanto a Nellis, que cree que el medio ambiente será una gran preocupación para esta nueva generación, la incompetencia analógica de los Alfa le preocupa más bien poco: «No supondrá ningún problema, porque las situaciones analógicas serán una minoría».

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La pornografía en internet y su relación con factores familiares y sociales

Al abordar este artículo me vienen a la mente varios casos en consulta pero sobre todo dos en particular en los cuales, las madres y padres respectivos, se preguntaban una y otra vez “Qué hicimos mal para que a pesar de haberle advertido a nuestro hija sobre la pornografía en internet, acabara interesándose por ésta”. En un caso, los padres habían decidido darle un celular a su hija de 11 años y en el otro caso, permitían a su hija de 13 años prolongar el uso del iPad, porque confiaban en ellas, y les habían prohibido el acceso a ciertas series que tenían connotación agresiva y sexual.

Para ambas familias fue muy frustrante y generador de una gran decepción, haber descubierto que sus hijas llevaban entre 6 y 8 meses accediendo a temas de pornografía y cuando las confrontaron, ellas se mostraban incapaces de comprender su conducta. 

Conforme fui trabajando cada caso, encontré que tenían en común cuatro aspectos: 

  1. Dificultad previa por parte de los padres para abordar el tema de sexualidad con su hija.
  2. Presión social ejercida por las amigas de la escuela.
  3. Miedo a ser excluida del grupo social.
  4. Sensación de inconformidad y frustración en su respectiva familia. 

Cuando los hijos se sienten inconformes, frustrados e  indefensos ante situaciones recurrentes a nivel familiar y sienten que sus padres mantienen actitudes rígidas que obstaculizan el diálogo y la comprensión, pueden llegar a manifestar, a nivel inconsciente, conductas rebeldes, y si a esto se le  suma el temor a quedar excluida de un grupo social, quedan expuestos a las influencias negativas y  a una mayor propensión a llevar a cabo aquello que ha sido prohibido y que está accesible, como es el caso de la pornografía en internet.

Pueden ser muy diversas las causas que lleven a los chicos a la pornografía en internet, sin embargo, se puede prevenir si los padres de familias llevan a cabo las siguientes recomendaciones:

  • Aprender estrategias para que, en las diversas etapas del desarrollo de sus hijos, aborden el tema de sexualidad.
  • Comunicación y apertura para que en familia se platique de manera abierta y respetuosa sobre las diferentes emociones que todos pueden sentir como enojo y frustración, sin que eso represente algo negativo, sino que por el contrario sea visto como una oportunidad de expresión y crecimiento personal y familiar.
  • Reflexionar en familia sobre el nivel de reflexión  que promueven y sobre la manera en que las acciones se llevan a cabo como resultado de estar convencidos y no como resultado de la presión y/o imposición que  a veces, inconscientemente, se llega a ejercer.
  • A través del desarrollo de dinámicas o estrategias que favorezcan la escucha, comprensión y empatía hacia sus hijos con la finalidad de que ellos no se sientan indefensos ni impotentes, pero sobre todo SOLOS, lo que los lleva a buscar compañías que pueden no ser su mejor influencia.

No te pierdas los siguientes artículos en los que seguiremos hablando del tema de pornografía en internet y la manera de hablar sobre esto con nuestros hijos.

Por Gabriela Oseguera

Propiciemos una comunicación de confianza para guiar adecuadamente sobre sexualidad en internet

A consulta llegan chicos de 10 y 12 años, e incluso algunos adolescentes, que al día de hoy confunden la sexualidad con la pornografía y, a veces, por querer saber de sexualidad, acaban interesándose por videos pornográficos y/o escenas eróticas que distorsionan la riqueza y la belleza de nuestra sexualidad humana.

La sexualidad es un aspecto central del ser humano presente a lo largo de toda la vida. Incluye el sexo, las identidades y roles sexuales, la orientación sexual, el erotismo, el placer, la intimidad y la reproducción. Se recomienda que como madres y padres que somos, cuestionemos sobre el tipo de educación sexual que recibimos, si es que la tuvimos, con el fin de que los tabúes o experiencias del pasado, no obstaculicen el fluir de nuestra sexualidad ni la de nuestros hij@s; desarrollemos la habilidad para manifestar apertura, acompañamiento e información clara y completa, sobre la experiencia de la sexualidad en cada etapa de la vida y guiemos adecuadamente a nuestr@s hij@s para que aprendan a aceptar, disfrutar y a vivir su sexualidad de manera plena y responsable. Será importante estar preparados como adultos ante las dudas e inquietudes que puedan surgir, dejando que el conocimiento de nuestros hij@s, nos marque la pauta y los alcances de la información a la que buscaremos llegar.

Por su parte, el término pornografía se utiliza para las descripciones por cualquier medio (escrito, sonoro, visual, etc.) que sean explícitas en cuanto al sexo, relaciones sexuales u órganos sexuales, cuyo objetivo es excitar o intentarlo a quien lo recibe. Será importante aclarar con los hijos que tanto el sexo como la pornografía, tanto real como digital, conducen a la liberación en el cerebro de la dopamina, que es un neurotransmisor cerebral relacionado con las funciones motrices, las emociones y el placer, sin embargo, la pornografía produce una especie de “inundación de dopamina” que promueve la repetición de la conducta y puede derivar en un círculo vicioso que lleve al individuo a perder la capacidad de gobernar su propio cuerpo.

Considero que cuando se adquieren los conocimientos en torno a la sexualidad y se valora y respeta en cualquier persona, menores probabilidades existirán de recurrir a la pornografía en internet, de manera voluntaria.

Es común que los chicos y chicas a diversas edades reciban información distorsionada sobre alguno de estos dos temas o a veces oculten su interés. En ambos casos es preferible que como adultos, antes de regañar o abordar la situación de manera negativa, comprendamos las causas que están influyendo y propiciemos una comunicación de confianza para guiar adecuadamente y, en caso necesario, recurrir con un especialista para profundizar sobre el tema.

Por Gabriela Oseguera

La era del ‘selfie’ y su efecto en el desarrollo de los más jóvenes

Con información de El País

Las nuevas tecnologías han dejado de ser nuevas y son medios para obtener fines y los niños son esponjas a la hora de aprender lo que se encuentra a su alrededor

Las Nuevas Tecnologías de la Información y de la Comunicación (NTIC) se han convertido en una parte integral en la vida de los niños y jóvenes. Poco a poco, transforman la educación y la forma en la que aprenden día a día. Internet es un universo aparte, que junto con el uso de distintos dispositivos como las tablets, smartphones y todas las plataformas de redes sociales y apps de mensajería, modifican y conforman la manera en la que hacen y mantienen amistades, así como la forma en la que gestionan su tiempo libre y de su integración, en general, en la sociedad. Y, aunque no todo es malo ni nocivo en Internet, el incremento por parte de los jóvenes en las redes sociales hace que sumen horas de ocio –y no tanto libre– en ellas, descuidando algunas de las actividades que, según los expertos, deberían fomentar más para un mejor y sano desarrollo de la adolescencia.

Para el doctor David Anderson, psicólogo clínico y director del Centro de trastornos de la conducta en Child Mind Institute, cuando los niños desplazan otras actividades apropiadas para su edad, como socializar, practicar algún deporte, hacer los deberes, e incluso la higiene y el sueño, es cuando se debe dar la voz de alarma. «Estos casos son de adolescentes que están sacando todo lo demás de sus vidas, no tienen amistades, no se relacionan, al menos sin estar conectados, y pueden estar fracasando en el colegio», matiza. Sin embargo, el experto afirma que la mayoría de las veces, cuando las personas dicen que alguien es adicto a Internet o a su móvil, lo están usando de forma coloquial. “Al llamarlo adicción, los padres comunican su preocupación de que tanto tiempo de pantalla no es saludable, como la sensación de que son incapaces de detenerlos”, agrega.

Límites difusos entre la adicción y la conectividad digital

Ciertamente, resulta complicado diferenciar cuando un niño está usando simplemente la tecnología, de cuando su vida gira en torno a ella, o que no puede vivir sin ella, y algunos padres pueden ver un comportamiento similar al de un adicto. “Cuando los niños se enfadan si les quitas el móvil, insisten en pasar más tiempo en las pantallas o pasan mucho tiempo desconectados pensando en cómo y cuándo volverán a estar en línea, son características que confunden, pero Anderson explica que este tipo de conductas pueden ser provocadas por muchas actividades placenteras y no constituyen una adicción. «La mayoría de las veces, lo que veo es que los padres que están preocupados por el comportamiento de sus hijos alrededor de las pantallas usan la palabra adicción cuando realmente no lo es», apunta.

Y es que, para el experto no existe la adicción a Internet o el teléfono. “Algunos en la comunidad psiquiátrica han propuesto un nuevo trastorno llamado trastorno de los juegos de Internet, para reconocer patrones poco saludables de juego”, pero para elevarse al nivel de un trastorno, el Dr. Anderson señala que la conducta sería muy extrema y perjudicaría gravemente la vida de un niño.

No obstante, un estudio reciente de Metricool ha concluido que Instagram es la red social más usada entre los más jóvenes, que la consideran como la más relevante e importante de todas. Tanto, que hasta hace unos días, salía a la luz como muchos niños, en su mayoría, menores de 13 años, suben fotos desnudos o en actitudes provocadoras para la obtención de ‘likes’ o compensaciones económicas, un tema que ha sorprendido y que ha causado un fuerte impacto.

Para Raúl Padilla, psicólogo, sexólogo y terapeuta, las razones para subir unas fotos sin ropa o en situación manifiestamente sexual pueden ser varias. “Desde conseguir un cierto estatus, aunque sea relacionado con la accesibilidad sexual, hasta la pertinaz insistencia por parte del medio en que lo haga. Es bastante común que se compartan fotos o vídeos eróticos entre compañeros de juegos que empiezan a descubrir la sexualidad, el problema es que cuando esa relación se rompe el vídeo y las fotos no vuelven, sino que quedan y pueden extenderse a un público para el que no habían sido destinadas”, explica.

La educación es siempre la clave

Las redes sociales dan una visión bastante reduccionista de la sociedad, simple y dirigida a encajar fácilmente. Solo hay que seguir la corriente y amoldarse a la marea. En palabras de Padilla “las redes sociales muestran a todos sus miembros de forma simplista cómo es la vida adulta y lo que pueden esperar, y la vida que pueden tener, eso sí, sin explicar los pasos necesarios para llegar a ese punto”, explica.

Padilla argumenta que es en la familia donde se debería educar, dado que la educación no solo consiste en la inculcación de unos valores y de un estilo propio de relacionarse con el mundo, sino que debería ir más allá, y dotar a la persona de las herramientas que necesitará a lo largo de su vida como la inteligencia emocional, la educación psicosexual, las habilidades sociales y la integración de Internet en los ámbitos vitales. “La rapidez del refuerzo, la estimulación continua y la escasa inversión para conseguir el refuerzo hacen que las redes sociales enganchen y mucho. Cada vez se necesita más tiempo para las redes, cuando se pide una limitación del tiempo se reacciona con enfado o incluso abierta hostilidad. Se evitan actividades en las que no se pueda tener fácil acceso al dispositivo para seguir la red social, y todas estas características nos dejan a una persona dependiente sin sustancia, pero adicta”, continúa.

“Las nuevas tecnologías hace años que han dejado de ser nuevas y simplemente son tecnologías, medios para obtener fines, y los niños son esponjas a la hora de aprender lo que se encuentra a su alrededor. El esfuerzo quizá es para los padres y educadores que deberían alfabetizarse primero ellos para, en un segundo lugar, dar pautas o poner límites a los niños”, concluye.

Más información en El País

Adolescente ruso murió electrocutado mientras se tomaba una selfie

Con información de The Sun

Según el medio británico The Sun, un niño adolescente murió en la parte superior de un tren, al sufrir una descarga eléctrica de 27 cables de 500 voltios, después de subir para impresionar a su novia.

Oleg Khoroshaev, de 13 años, se estaba tomando un selfie cuando sucedió el accidente en Karasuk, Rusia.

Una testigo dijo que un grupo de niños y la niña habían estado caminando al lado del ferrocarril en la ciudad de Karasuk, en la región de Novosibirsk, donde había un tren de carga estacionado.

«Oleg dijo que quería subir a un carro y otro chico planeaba seguirlo, preguntando ‘¿Cómo se siente allí?’ De repente, hubo una explosión en la parte superior del carruaje», comentó la testigo.

La policía rusa investiga si la causa de la descarga eléctrica se produjo debido a que el joven «se podría haber estado sacando una «selfie» al momento de estar sobre el carro del tren«.

«Todos instintivamente giraron la cabeza, pero cuando levantaron la vista, vieron una gran marca negra en el pecho de Oleg y luego se incendió».

El niño fue llevado al hospital y un médico luchó para salvar su vida, pero su muerte fue confirmada tres días después del incidente por los fiscales de transporte de Siberia Occidental.

«El niño ha fallecido», dijeron en un comunicado.

Un amigo negó que el niño se estuviera tomando una selfie, pero admitió que tenía su teléfono consigo.

Un informe dijo que el menor estaba «posando frente a su novia y sufrió una descarga eléctrica ante sus propios ojos».

Más información en The Sun

Mensajes de odio enganchan a usuarios de plataformas digitales: Ricaurte; provocan adicción y crean burbujas extremistas: Escorcia

Con información de Aristegui Noticias

La creadora del sitio atrapabot.org e investigadora del mundo digital, Paola Ricaurte, advierte que existe toda una industria que monetiza los datos de las personas para producir ‘bots’ y generar ganancias en plataformas digitales como Twitter. El ‘blogger’ especializado en redes sociales, Alberto Escorcia, agrega que el odio genera más interacciones y contenido para esas mismas plataformas, aumentando sus ingresos.

Más información en Aristegui Noticias